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La Avenida Sexta de Cali PDF Imprimir E-mail
Escrito por Juan Guayara Mora   
Viernes, 20 de Agosto de 2010 05:00

De camino de herradura a avenida rosa.

La avenida Sexta se desarrolló y conoció su importancia debido al nacimiento de una nueva clase social caleña: los comerciantes, burgueses y capitalistas. Esta elite se concentró en la franja norte del río Cali y dio origen al primer barrio en este sector (Granada) y por ende, impulsó el antiguo camino colonial hacia Yumbo y Vijes que no sólo delimitó la zona, sino que lo recobró como calle urbana y cotidiana de las nuevas clases sociales, que intentaban modernizar la ciudad a partir de una nueva y elitista arquitectura.

La ciudad es un artificio, un constructo humano que pone en sus marcas visibles y en sus trazos no visibles la impronta de su continuo presente.
Jairo Montoya (Pensar la ciudad.)

La ciudad construye gradualmente símbolos citadinos que son el reflejo de una identidad en su espacio y tiempo. Los espacios pasan a ser entonces revelaciones culturales que dictan conductas y actitudes, reflejos urbanos que se encaran ante la tradición, formatos culturales en que se renuevan las inquietudes de los ciudadanos; nuevas valoraciones sobre la comunión con el espacio aparecen en la medida que el hombre urbano encara el emplazamiento y el desplazamiento. Entonces la ciudad planificada, regulada y ordenada se distancia cada vez de la ciudad vivida, pues estalla como resultado del acogimiento y la migración revelándose contra el modelo que la había concebido en su génesis. Esta ciudad vivida deambula por los espacios fisiográficos con libertad y sin margen fronteriza, trasladando consigo un nuevo sentido del orden, jerarquizaciones y valoraciones que representan en su entorno un sentido simbólico. Pero para que ello suceda es necesario indagar en la historia de los espacios, pues son ellos una prolongación de los movimientos sociales y culturales que caracterizan y dimensionan una región o lugar específico. Esta crónica de corte histórico intenta acercar en el tiempo; la metamorfosis, evolución y cambio de un espacio de este Calicalabozo, que creció y se proyecto para el mundo como la avenida cordial, rumbera y elitista, donde caleños y foráneos se funden de día y de noche a lo largo de su extensión, como una impronta obligatoria de la ciudad donde nadie es extraño.

La avenida sexta es para Cali en su rigor histórico, la modernidad fulgurante y renovada. Usted que es caleño, y quien no lo es pero ha caminado por sus aceras mirando vitrinas en tardes embrujadas por la brisa y los colores del trópico, o en la noche ha salido a sextear en busca del agite y la desmesura con el neón como única brújula y sentido de arribo, ha podido acaso imaginar ¿cómo nació la Sexta? ¿la crearon para que la gente saliera a rumbear? ¿quién fue su fundador? Preguntas caleñas para usted que lo es... o ama esta ciudad de sabores deleitosos y músicas presurosas.

Cali 1900: Una aldea que no cruza el río.

Cuando el siglo XX se estrenaba y Cali aún no era la capital del departamento, las condiciones urbanísticas de esta eran incipientes y precarias. Carente de energía, acueducto y alcantarillado, las pilas de agua pública eran las proveedoras del precioso y vital líquido para la comunidad caleña, que se prolongaba en la margen sur e izquierda del río Cali. Los barrios no pasaban en ese entonces de una decena y se disputaban el territorio central e histórico: La Merced, San Pedro, Santa Librada ( La Ermita), El Carmen, San Francisco, Santa Rosa, El Calvario, San Nicolás, San Juan de dios y la parte baja de San Antonio conformaban la división política de Cali por aquellos días. Esta parte de la ciudad era autosuficiente en sus limitadas condiciones y no miraban el terreno circundante al otro lado del río Cali, de esta parte sólo reconocían el antiguo camino colonial que llevaba a Yumbo, Vijes y demás poblaciones ubicadas en la margen derecha del río Cauca y al norte del Valle. Sin embargo el río era la excusa deleitosa para paseos familiares que se reunían en torno a los charcos. Desde Los Pedrones (portada al mar), siguiendo por El charco del burro (La tertulia), La estaca ( El Peñón), hasta el de La perla frente al puente de la vía férrea en la calle 25, los caleños tradicionales se divertían pero no cruzaban el río. Al otro lado no habia nada atrayente, sólo montañas lisas, peladas y solitarias que se figuraban ajenas y que proyectaban un espacio diferente del histórico y central de la ciudad.

Entre 1910 y 1915 Cali experimentó un incipiente despegue hacia la modernización. De la aldea recogida en su centro paso a ser la capital del departamento en 1910, ello la ubicó como centro administrativo, político, militar y religioso; pero aún así los caleños no cruzaban el río, y la avenida sexta acaso soñaba con desarrollarse a partir del camino colonial hacia Vijes y Yumbo.

Cruzando el puente en busca del otro la´o.

A partir de la llegada del ferrocarril del Pacífico desde el puerto de Buenaventura y de su extensión hacia Popayán y Armenia, Cali conoció el impulso de nuevas actividades comerciales y de otras complementarias que se requerían ante las nuevas demandas laborales. Hoteles, restaurantes, bares, cafés, almacenes, tiendas, transportes urbanos, talleres, etc... se abrían paso entre lo tradicional e histórico para empezar a construir una ciudad moderna en la cual se dimensionara las nuevas inquietudes de los ciudadanos, que veían como paulatinamente la vieja aldea se renovaba y se transformaba en un importante y estratégico centro comercial autónomo, con salida propia hacia al mar Pacífico.

Este desarrollo comercial y económico provocó un impulso en la construcción, pues las migraciones ante este nuevo polo de desarrollo no se hicieron esperar y se hizo necesario adaptar nuevos espacios, para la creciente oleada humana que se desplazó a Cali en busca de trabajo e inversión. Debido a ello la ciudad creció de forma acelerada en las dos décadas siguientes y la construcción se incrementó para dar cabida a los nuevos habitantes.

Los nuevos comerciantes en su mayoría inmigrantes, intentaban disputarse el espacio económico con los patricios (familias descendientes de los primeros pobladores), al no poder tener acceso al centro de la ciudad para ubicar sus viviendas, los nuevos comerciantes compraron terrenos al otro lado del río y con ello sentaron en la ciudad el nacimiento de la nueva clase social moderna: la de los comerciantes burgueses y capitalistas. Pero tener dinero no era aún suficiente para diferenciarse de las antiguas familias patricias, este sector se vio armonizado en sus construcciones con arquitecturas modernas de corte europeo. La ciudad pasaba el puente Ortiz y presenciaba el nacimiento del elegante barrio Granada.
Granada, la ciudad moderna.

El batallón Pichincha fue la primera construcción que apareció al otro lado (1917), compartía su espacio junto con la cervecería Los Andes en los terrenos que hoy ocupa el CAM. Mientras tanto el barrio Granada era creado mediante decreto oficial en 1922, logrando con ello el proceso de urbanización hacia el norte de Cali. El antiguo camino colonial que unía a Cali con el norte de la región tomó nombre propio Avenida Ayacucho y empezó progresivamente a tomar una importancia local debido a que por allí se llegaba a los antiguos talleres del ferrocarril en la zona de Chipichape. Esta cinta vial adquiere entonces otras valoraciones que acercaban a la naciente comunidad caleña.

El barrio Granada se extendía principalmente en dos sentidos. Desde el puente Ortiz y el paseo Bolivar hacia el norte aprovechando la prolongación de la Avenida Ayacucho y hacia el occidente por la Avenida Belalcázar (Av. 4 norte) hasta la portada al mar.

Fue este un barrio con características especiales de comunidad y arquitectura, y al ser una clase dominante de las nuevas relaciones económicas, el sector gozó de la opulencia y la novedad que lo hacían suficiente frente al antiguo marco de ciudad.

Este sector rápidamente creó espacios para la nueva elite ciudadana: La plaza de toros de Granada (frente a los turcos), El Luna Park (Av. 9n entre 8 y 10) que fue el primer centro recreativo de la ciudad que contaba con lago y juegos mecánicos, el estadio Galilea construido en 1928 por el sector de Versalles de donde salían los eufóricos aficionados y se devolvían a través de la Avenida Ayacucho, la biblioteca departamental (Av. 6 con calle 13) y la diversidad de casas quintas que empezaron a adornar este sector y que aún se conservan. De ellas sobreviven La casa de los leones que sirvió de vivienda en un principio para los oficiales del batallón Pichincha, el castillo de piedra sobre la Avenida Cuarta, la Casa Felisa contigua al Palacio Rosa.

La Avenida Sexta empezó a adquirir dinamismo a partir de la construcción del Puente España sobre el río Cali en 1936, la circulación de automotores por la nueva ciudad integró rápidamente los dos sectores, ya no habia motivos para estar separados, el nuevo barrio se integraba sin temores a Cali con la naturalidad de su brisa. El paseo que tradicionalmente se hacia en carro por la vieja Avenida Boyacá (circunvalar), pasando por la Avenida Belálcazar (Av. 4n) se extendió a lo largo de la Avenida Sexta, cuando lograron conectarla con estas vías. El desarrollo comercial de este sector se hizo evidente ante los nuevos desplazamientos de los caleños. Una vez ocurrida la explosión del 7 de agosto de 1956, la ciudad ubica a la avenida sexta como símbolo y prolongación de la civilidad, los paseos se hicieron más frecuentes mostrando con ello el entusiasmo necesario para reponerse del misterioso suceso. El flujo vehicular se hizo más notorio, la avenida funcionó como punto de encuentro preferido. Un sector moderno para la nueva sociedad y mentalidad caleña que evolucionaba con las formas y las tendencias de mediados de siglo, a partir de allí la antigua trocha al norte, simbolizaría una caleñidad diferente.

La Avenida Sexta pasó a ser en la décadas siguientes, un espacio moderno que identificaba una nueva fantasía espacial. En este recorrido vial de 4.000 mts que nace en el Palacio Rosa y se desvanece en el puente de Chipichape, se evidenció un cambio de expectativa social. A medida que los antiguos propietarios decidieron en busca de un mejor status desplazarse mucho más al sur, la zona debido a su atrayente moderno perdió su carácter residencial, y se creo alrededor un espíritu mucho más frívolo que se nutría de restaurantes, cines, bares, prostíbulos, artesanos, comidas rápidas, estaderos sórdidos, limosneros, casas sin personalidad, edificios modernos etc,...

Entre una y otra avenida han transcurrido cerca de setenta años. Ella tiene el mismo trazado pero ha cambiado su atmósfera: bonita o fea, fresca o ardiente, in o out, la Avenida Sexta sigue siendo un atrayente para el caleño o visitante, y expresa en su recorrido ecléctico, una historia que se va perdiendo en el olvido como una calle cualquiera..

Fuentes: (Cidse-Univalle)
(Historia de Cali en el siglo XX – Edgar Vásquez Benitez)

Última actualización el Domingo, 22 de Agosto de 2010 00:29
 

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