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Sistema Solar (Minicuentos) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Chucho   
Miércoles, 29 de Noviembre de 2006 05:00

Pavimento planeta

Si no te hubieses desmayado por un microsegundo, si no te hubiese visto trastabillar, asomarte al abismo para darte de frente contra el pavimento, no se hubiese concentrado en ti toda mi energía, no te hubiese prestado mi absoluta atención, ni me hubiese fijado en cada uno de los pequeños detalles de tu vida al habitar el planeta. Y no te caíste, no tuvo el gusto el pavimento.

Cuarto nuestro

Cuando cerré la ventana y nuestro cuarto quedo a oscuras pensé que tenía cansancio de oficinista. Mi cabeza sintió la llegada de la noche por la oscuridad que se produjo. Pero el silencio profundo que sentí me produjo miedo. La energía eléctrica se desconectó y no pude averiguar en la Internet si había un eclipse. Había oscurecido a la una de la tarde en el trópico por cosas del universo.

Fui avanzando por el pasillo hacia las escaleras, sin escuchar el zumbido de una mosca, sin ver a nadie. El edificio estaba vacío. Yo creía ver papeles volando, cortinas al viento en las ventanas, pero sin hacer un solo ruido. Parecía que un ventarrón mudo azotaba cada uno de los pisos y cada una de las oficinas. Los papeles volaban como nieve dando una blancura muy extraña al silencio de la oscuridad infinita.

Mis pasos eran lentos y pesados bajando las escaleras, llevaba mi cabeza perdida, quería llegar a la salida lo más rápido posible. Quería encontrar a alguien, encontrar a otro ser humano y compartir esa inmensidad desoladora que me atormentaba.

Encubierto

-Hay quienes no lo saben. El secreto es básico. Se necesita gente que pueda mantener la boca cerrada.
-No lo creo. El secreto no nos lleva a ninguna parte. Mira allá afuera (señalando la ventana) está la gente que nos interesa.

La reunión se realiza en un apartamento alquilado en un condominio poco conocido. Desde la ventana se ven los otros edificios. Estos dos hombres están enfadados.

-Si no podemos salir de aquí, entonces no valdrá la pena haber venido. De todas formas, estamos a su disposición.
-Sólo guardemos la calma. Evitemos llamarles la atención. Ojalá no vuelvan y nos olviden aquí.
-Eso nos deja sin propósito. Qué sentido tiene haber hecho todo ese trabajo para llegar hasta aquí.
-Sentido tiene si logramos salir vivos de aquí.
-Si callados y escondiéndonos, sin esperanza.

Nos alejamos de este dialogo. Estos personajes se trabaron en la telaraña frenética.

Firmamento

Si, estoy aquí. Estoy contigo. Seguimos juntos así salgan las estrellas, la luna o sólo tengamos una noche negra. Ante la oscuridad profunda somos capaces de explorar el universo, de explorar hasta esas zonas misteriosas donde no volveremos a ir. Sigo a tu lado. Continuamos este hermoso viaje. Avanzamos en nuestra dirección, nos abrimos paso con una facilidad tan extraordinaria como deliciosa.

Sigo acompañándote porque me acompañas mucho más. Frente al sol y a las noches oscuras, a la lluvia y a la humedad, te tengo conmigo. Te sigo, me sigues. Somos el secreto, la confirmación de “una cierta felicidad en la existencia”. Portadores del gusto por la vida, abriendo todas las puertas, incluso despreciándolas. Prefiriendo nuestro bienestar, nuestra tranquilidad de caminar el universo libres.

El aire es más respirable ahora, percibimos la paz, la sentimos. El cuerpo se deleita, se goza vivir en el presente, la mesura, lo infinito, lo amoroso. Parece que vamos en armonía con las estrellas.

Pavimento planeta

Si no te hubieses desmayado por un microsegundo, si no te hubiese visto trastabillar, asomarte al abismo para darte de frente contra el pavimento, no se hubiese concentrado en ti toda mi energía, no te hubiese prestado mi absoluta atención, ni me hubiese fijado en cada uno de los pequeños detalles de tu vida al habitar el planeta. Y no te caíste, no tuvo el gusto el pavimento.

Cuarto nuestro

Cuando cerré la ventana y nuestro cuarto quedo a oscuras pensé que tenía cansancio de oficinista. Mi cabeza sintió la llegada de la noche por la oscuridad que se produjo. Pero el silencio profundo que sentí me produjo miedo. La energía eléctrica se desconectó y no pude averiguar en la Internet si había un eclipse. Había oscurecido a la una de la tarde en el trópico por cosas del universo.

Fui avanzando por el pasillo hacia las escaleras, sin escuchar el zumbido de una mosca, sin ver a nadie. El edificio estaba vacío. Yo creía ver papeles volando, cortinas al viento en las ventanas, pero sin hacer un solo ruido. Parecía que un ventarrón mudo azotaba cada uno de los pisos y cada una de las oficinas. Los papeles volaban como nieve dando una blancura muy extraña al silencio de la oscuridad infinita.

Mis pasos eran lentos y pesados bajando las escaleras, llevaba mi cabeza perdida, quería llegar a la salida lo más rápido posible. Quería encontrar a alguien, encontrar a otro ser humano y compartir esa inmensidad desoladora que me atormentaba.

Encubierto

-Hay quienes no lo saben. El secreto es básico. Se necesita gente que pueda mantener la boca cerrada.
-No lo creo. El secreto no nos lleva a ninguna parte. Mira allá afuera (señalando la ventana) está la gente que nos interesa.

La reunión se realiza en un apartamento alquilado en un condominio poco conocido. Desde la ventana se ven los otros edificios. Estos dos hombres están enfadados.

-Si no podemos salir de aquí, entonces no valdrá la pena haber venido. De todas formas, estamos a su disposición.
-Sólo guardemos la calma. Evitemos llamarles la atención. Ojalá no vuelvan y nos olviden aquí.
-Eso nos deja sin propósito. Qué sentido tiene haber hecho todo ese trabajo para llegar hasta aquí.
-Sentido tiene si logramos salir vivos de aquí.
-Si callados y escondiéndonos, sin esperanza.

Nos alejamos de este dialogo. Estos personajes se trabaron en la telaraña frenética.

Firmamento

Si, estoy aquí. Estoy contigo. Seguimos juntos así salgan las estrellas, la luna o sólo tengamos una noche negra. Ante la oscuridad profunda somos capaces de explorar el universo, de explorar hasta esas zonas misteriosas donde no volveremos a ir. Sigo a tu lado. Continuamos este hermoso viaje. Avanzamos en nuestra dirección, nos abrimos paso con una facilidad tan extraordinaria como deliciosa.

Sigo acompañándote porque me acompañas mucho más. Frente al sol y a las noches oscuras, a la lluvia y a la humedad, te tengo conmigo. Te sigo, me sigues. Somos el secreto, la confirmación de “una cierta felicidad en la existencia”. Portadores del gusto por la vida, abriendo todas las puertas, incluso despreciándolas. Prefiriendo nuestro bienestar, nuestra tranquilidad de caminar el universo libres.

El aire es más respirable ahora, percibimos la paz, la sentimos. El cuerpo se deleita, se goza vivir en el presente, la mesura, lo infinito, lo amoroso. Parece que vamos en armonía con las estrellas.

Última actualización el Domingo, 22 de Agosto de 2010 02:26
 

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